¿Qué hacer para poder estimular el lenguaje de mi hijo en sus primeros años?


Desde el momento en que nos enteramos que vamos a ser “papás” empieza la verdadera comunicación con nuestros hijos. Los primeros intentos de comunicación están basados en el contacto mediante masajes, caricias, miradas, besos, sonrisas, etc… Después con los primeros “balbuceos” empieza lo que denominamos como lenguaje verbal, esto no significa que debamos dejar atrás esas primeras formas de interaccionar, ya que todo ello en conjunto ayuda a establecer una buena relación sentimental.
Hay unos principios que deberíamos de seguir como la base de la comunicación con nuestros hijos en sus primeros años:
Prestar la atención necesaria para que el niño pueda expresarse, sin prisas y con tranquilidad. Igualmente nosotros les debemos hablar siempre en tono pausado, si le hablamos deprisa, él querrá imitarnos y así le dificultamos la adquisición de un lenguaje correcto.
Al hablarle se han de denominar las cosas claramente, evitando a partir del primer año y medio; el lenguaje infantil y los diminutivos, en vez de “miau o guau”… le hablaremos del perro o el gato que hacen “miau o guau”.
Podemos utilizar frases cortas y correctas, para que nuestro hijo no se pierda en el camino del discurso.
Aprovecharemos cualquier momento para cantarles canciones infantiles animándolos a participar en ellas.
Les contaremos cuentos teatralizando cada personaje, así, si soy el lobo tendré una voz feroz, y si soy Caperucita hablaré con voz aniñada…
Jugaremos con el lenguaje aprovechando cada momento útil para ello, por ejemplo, puedo aprovechar “el baño” para jugar a nombrar las partes del cuerpo, o el paseo por el campo o por la casa para nombrar lo que vemos sin olvidarnos utilizar un lenguaje claro. Si estamos en la cocina o en el supermercado, podemos jugar a nombrar alimentos.
Cuando los niños son un poco más mayores, podemos jugar a juegos como el “veo-veo”, las adivinanzas, las palabras encadenadas, etc…
Para ayudar a iniciar su expresión, nos podemos comportar de forma “novata” con ellos, pidiéndoles que nos expliquen el juego con el que está jugando o las cosas que está viendo, así conseguimos compartir cosas interesantes para ellos.
Le daremos la vuelta a sus preguntas animándole a pensar y a manifestar sus opiniones, por ejemplo: ¿Por qué…?, ¿ A ti que te parece…?.

Estos principios suelen ser innatos a nosotros, es decir, nos salen de forma natural,vienen incluidos en nuestros instintos paternales, pero a veces, el ritmo estresante de vida nos hace olvidar lo innato y necesitamos que alguien nos recuerde lo importante que esto es.

Mª Dolores Jiménez Gil.
CDIAT
Pedagoga.Logopeda.